Muchachos jugando a soldados

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1779
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Apreciación Artística
Muchachos jugando a soldados es un cartón al óleo sobre lienzo de Francisco Goya, diseño a tamaño natural para un tapiz de pared destinado al palacio real de El Pardo, cerca de Madrid, fechado en 1779 por el Museo del Prado, que lo posee.
A finales de la década de 1770 el joven Goya trabajaba para la Real Fábrica de Santa Bárbara de Madrid, pintando modelos a tamaño natural a partir de los cuales los tejedores producían tapices para las residencias reales. Este cartón pertenece a una serie de siete sobre temas variados, fechada en 1778–1779, para el dormitorio de los príncipes de Asturias, los futuros Carlos IV y María Luisa de Parma, en El Pardo; seis de los siete están en el Prado. Su formato alto y estrecho refleja su destino como sobrepuerta. Los niños eran un tema favorito para esos lugares, y Goya ya los había usado sobre las puertas del comedor del palacio como contrapunto a las escenas adultas; los cartones relacionados incluyen Niños con carro y Muchachos cogiendo fruta. Siguiendo a Tomlinson, la Fundación Goya en Aragón vincula el juego imaginario de los niños con la breve alegría de la infancia y la locura del espectáculo adulto mostrado en las escenas vecinas.
Cuatro niños juegan a la guerra. Dos marchan con fusiles al hombro, uno toca el tambor y otro lleva una torre de iglesia en miniatura comprada en una feria, colocados sobre un altozano de modo que el punto de vista bajo los hace erguirse contra el cielo. El Prado destaca al pequeño soldado del frente, que mira al espectador con aire marcial y orgullo cómico, como una de las mejores imágenes de la infancia en la obra de Goya. Los tonos amarillentos y azulados mantienen ligero el ánimo, y la pincelada y la iluminación se han visto como un anticipo del impresionismo. Los tejedores tuvieron que cambiar partes de la composición para adecuarla al gusto de la época.
El cartón, de 146 × 94 cm, fue entregado a la fábrica de Santa Bárbara el 6 de enero de 1779, pasó al Palacio Real de Madrid en 1856–1857 y entró en el Prado en 1870. Un boceto al óleo para él se conserva en la colección Yanduri de Sevilla.